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La economía de la sonrisa

Posted in Buenas Noticias,Cuentos,Pastoral por padreteo en 12 abril, 2013
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A menudo acumulamos dinero para conseguir cosas que nos hagan sentir bien, cuando repartir tiempo y dinero con los demás nos hace más felices
Autor: Pedro Pablo Sacristán | Fuente: cuentosparadormir.com

Economia de la sonrisaHabía una vez un rey sabio y bueno que observaba preocupado la importancia que todos daban al dinero, a pesar de que en aquel país no había pobres y se vivía bastante bien.
– ¿Por qué tanto empeño en conseguir dinero?-preguntó a sus consejeros. – ¿Para qué les sirve?
– Parece que lo usan para comprar pequeñas cosas que les dan un poco más de felicidad – contestaron tras muchas averiguaciones.
– ¿Felicidad, es eso lo que persiguen con el dinero? – y tras pensar un momento, añadió sonriente. – Entonces tengo la solución: cambiaremos de moneda.
Y fue a ver a los magos e inventores del reino para encargarles la creación de un nuevo aparato: el portasonrisas. Luego, entregó un portasonrisas con más de cien sonrisas a cada habitante del reino, e hizo retirar todas las monedas.
– ¿Para qué utilizar monedas, si lo que queremos es felicidad? – dijo solemnemente el día del cambio.- ¡A partir de ahora, llevaremos la felicidad en el bolsillo, gracias al portasonrisas!
Fue una decisión revolucionaria. Cualquiera podía sacar una sonrisa de su portasonrisas, ponérsela en la cara y alegrarse durante un buen rato.
Pero algunos días después, los menos ahorradores ya habían gastado todas sus sonrisas. Y no sabían cómo conseguir más. El problema se extendió tanto que empezaron a surgir quejas y protestas contra la decisión del rey, reclamando la vuelta del dinero. Pero el rey aseguró que no volvería a haber monedas, y que deberían aprender a conseguir sonrisas igual que antes conseguían dinero.
Así empezó la búsqueda de la economía de la sonrisa. Primero probaron a vender cosas a cambio de sonrisas, sólo para descubrir que las sonrisas de otras personas no les servían a ellos mismos. Luego pensaron que intercambiando portasonrisas podrían arreglarlo, pero tampoco funcionó. Muchos dejaron de trabajar y otros intentaron auténticas locuras. Finalmente, después de muchos intentos en vano, y casi por casualidad, un viejo labrador descubrió cómo funcionaba la economía de la sonrisa.
Aquel labrador había tenido una estupenda cosecha con la que pensó que se haría rico, pero justo entonces el rey había eliminado el dinero y no pudo hacer gran cosa con tantos y tan exquisitos alimentos. Él también trató de utilizarlos para conseguir sonrisas, pero finalmente, viendo que se echarían a perder, decidió ir por las calles y repartirlos entre sus vecinos.
Aunque le costó regalar toda su cosecha, el labrador se sintió muy bien después de haberlo hecho. Pero nunca imaginó lo que le esperaba al regresar a casa, con las manos completamente vacías. Tirado en el suelo, junto a la puerta, encontró su olvidado portasonrisas ¡completamente lleno de nuevas y frescas sonrisas!
De esta forma descubrieron en aquel país la verdadera economía de la felicidad, comprendiendo que no puede comprarse con dinero, sino con las buenas obras de cada uno, las únicas capaces de llenar un portasonrisas. Y tanto y tan bien lo pusieron en práctica, que aún hoy siguen sin querer saber nada del dinero, al que sólo ven como un obstáculo para ser verdaderamente felices.

La historia de San Francisco y el hermano lobo

Posted in Cuentos,Pastoral por padreteo en 4 octubre, 2012
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LoboCuando San Francisco vivía en la ciudad de Gubbio, apareció por los alrededores un lobo grandísimo, terrible y feroz.
El lobo no sólo devoraba las ovejas que los pastores llevaban a pacer, sino que a menudo atacaba a los hombres.
Los habitantes de Gubbio temblaban de miedo, sobre todo cuando el lobo merodeaba por las murallas de la ciudad.
Cuando la gente salía fuera de las murallas, iba armada con palos y horcas corno para pelear en la guerra. Y sin embargo, si uno se encontraba solo frente a aquella terrible fiera, era incapaz de defenderse y el lobo le devoraba.
Nadie se atrevía ya a salir de la ciudad y ni siquiera de casa.
San Francisco, compadecido de aquella pobre gente, decide salir al encuentro del lobo. Los ciudadanos se lo desaconsejan:
-¡Por Dios! ¡No vayas! ¡El lobo te devorará!
Pero San Francisco toma consigo algunos compañeros y, haciendo el signo de la cruz, sale fuera de las murallas confiando en Dios.
Después de un trocito de camino los compañeros le abandonan porque tienen miedo de ir más adelante. San Francisco, por el contrario, sigue caminando hacia el lugar donde solía estar escondido el ferocísimo lobo.
Los habitantes de Gubbio se suben a las murallas para ver cómo iba a terminar aquello. Y decían entre ellos:
-El lobo devorará seguramente a nuestro San Francisco.

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Fray Jacinto y fray Bernardo

Posted in Cuentos,Espiritualidad,Pastoral por padreteo en 6 diciembre, 2011

lluvia y solFray Jacinto era otro cuando llegaba una tormenta y llovía a cántaros. Su corazón se expandía como esponja. Daba una y otra vez gracias a Dios al contemplar sin cansarse cómo las gotas rebotaban en tejados y terrazas, cómo bajaban alegre por cañerías y caminos, cómo dejaban empapados campos y ventanas.
Fray Bernardo, en cambio, amaba intensamente los días de Sol. Su corazón se abría con una sonrisa inmensa cuando contemplaba el cambio de colores del cielo por la mañana, mientras se levanta aquella estrella que calienta los campos, que hace cantar a los jilgueros y a los mirlos, que da un color vivo a las flores y los árboles. Desde lo más profundo de su alma agradecía a Dios por cada jornada llena de luz y de alegría.
Era frecuente que fray Jacinto sintiese cierta pena cuando la lluvia tardaba en llegar. Rezaba una y otra vez para que el cielo abriese sus compuertas y las aguas llegasen nuevamente a fecundar la tierra.
También era habitual que fray Bernardo sintiese una cierta congoja y opresión interior cuando un día sí y otro también el cielo parecía de plomo y el Sol permanecía secuestrado entre nubes amenazadoras.
Cuando hablaban entre sí, se hacía patente las perspectivas tan diferentes que tenían fray Jacinto y fray Bernardo. Incluso a veces, medio en broma y no tan en broma, fray Jacinto reprochaba a fray Bernardo el que la lluvia se hiciera esperar, o fray Bernardo encaraba a fray Jacinto por rezar tanto por la lluvia y porque era “muy escuchado” por el Padre de los cielos.
Un buen día, los dos se dieron cuenta de que lluvia o Sol, agua o calor, vientos o bonanza, todo procedía de Dios.
Era Dios quien establecía cuándo y cómo llegaba el“buen tiempo” o empezaban las lluvias. Era Dios el que ponía un límite a las aguas y el que adornaba las nubes con un arco iris presagio de paz y de luminosidad. Era Dios el que permitía días o semanas de prueba, cuando la sequía dejaba campos y bosques en angustias, o cuando las lluvias torrenciales desbordaban ríos y provocaban avalanchas de barro en las colinas.

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Relato, un papa asturiano…

Posted in Cuentos,Espiritualidad,Pastoral por padreteo en 6 noviembre, 2011
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Un observador ecuánime, suponiendo que exista tal cosa en el mundo de los hombres, hubiese concluido que la jornada había sido intensa. No todos los días le condenan a uno a convertirse en pontífice de la Iglesia Católica de por vida. A las 10,00 de la noche ‘pi-em’, hora local romana, el nuevo Papa estaba ante el sagrario, en aquella capilla en la que nunca había entrado, ubicada en unos aposentos papales, que sólo conocía parcialmente por aquellas visitas ‘ad limina’… y sólo había hecho una. Visitas colectivas, donde apenas tomaba la palabra, pues entre los obispos también existen jerarquías, especialmente la de la veteranía. Bien pensado, algo absurdo porque uno de vuestros escritores, Clive Lewis, descubrió uno de los grandes enigmas de la vida moral: en materia de virtud, la experiencia es la madre de la ilusión. El caso es que él no era sino un obispo menor, en una conferencia episcopal de un país mediano y de fe vacilante, como era España.

El nuevo obispo de Roma apenas tenía mando en plazo en su propio país. Acababa de ingresar en el Colegio cardenalicio y su nombramiento pasó inadvertido para los medios informativos y para el propio Gobierno. España sufría un agudo proceso de secularización. Por tanto, que un anciano obispo de una provincia eclesiástica menor, como Asturias, recibiera el capelo cardenalicio a sus 79 años, no era noticia de primera página. Entre otras cosas, porque a los 80 años, dejaría de ser elector en el Cónclave. Y ya se sabe que los poderosos, así como los clérigos mundanizados, entienden al Cuerpo Místico de Cristo como entienden todo lo demás: en clave de poder.

Bueno, pues a aquel obispo menor le habían hecho Papa: la caraba.

En la Conferencia Episcopal española y entre los periodistas especializados, pasaba por ser un “marianista”, un devoto de la Santísima Virgen, un anciano pío que a nadie molestaba y al que muchos miraban con cierta conmiseración. Naturalmente, el amor a Santa María no hace intelectual, así que nuestro hombre estaba adscrito al sector “conservador” del episcopado español. Y ya se sabe que el intelectualismo no casa con un Dios al que le gusta agradecer al padre que desvele los secretos de la existencia a los humildes. (more…)

San Francisco, la alegría perfecta

Posted in Cuentos,Espiritualidad por padreteo en 4 octubre, 2011

Hoy en la fiesta de San Francisco de Asís pego aquí la 8ª de las famosas florecillas del santo. Creo que encierra una impecable lección cristiana y espiritual.

Capítulo VIII
Cómo San Francisco enseñó al hermano León
en qué consiste la alegría perfecta

Iba una vez San Francisco con el hermano León de Perusa a Santa María de los Ángeles en tiempo de invierno. Sintiéndose atormentado por la intensidad del frío, llamó al hermano León, que caminaba un poco delante (5), y le habló así:

— ¡Oh hermano León!: aun cuando los hermanos menores dieran en todo el mundo grande ejemplo de santidad y de buena edificación, escribe y toma nota diligentemente que no está en eso la alegría perfecta.

Siguiendo más adelante, le llamó San Francisco por segunda vez:

— ¡Oh hermano León!: aunque el hermano menor devuelva la vista a los ciegos, enderece a los tullidos, expulse a los demonios, haga oír a los sordos, andar a los cojos, hablar a los mudos y, lo que aún es más, resucite a un muerto de cuatro días, escribe que no está en eso la alegría perfecta.

Caminando luego un poco más, San Francisco gritó con fuerza:

— ¡Oh hermano León!: aunque el hermano menor llegara a saber todas las lenguas, y todas las ciencias, y todas las Escrituras, hasta poder profetizar y revelar no sólo las cosas futuras, sino aun los secretos de las conciencias y de las almas, escribe que no es ésa la alegría perfecta.

Yendo un poco más adelante, San Francisco volvió a llamarle fuerte:

— ¡Oh hermano León, ovejuela de Dios!: aunque el hermano menor hablara la lengua de los ángeles, y conociera el curso de las estrellas y las virtudes de las hierbas, y le fueran descubiertos todos los tesoros de la tierra, y conociera todas las propiedades de las aves y de los peces y de todos los animales, y de los hombres, y de los árboles, y de las piedras, y de las raíces, y de las aguas, escribe que no está en eso la alegría perfecta.

Y, caminando todavía otro poco, San Francisco gritó fuerte:

— ¡Oh hermano León!: aunque el hermano menor supiera predicar tan bien que llegase a convertir a todos los infieles a la fe de Jesucristo, escribe que ésa no es la alegría perfecta. (more…)

Un cuento: Cargado de cántaros

Posted in Cuentos por padreteo en 20 marzo, 2011

Este cuento, Cargado de cántaros, lo encontré en una revista que editan los salesianos en España, Misión Jóven. Lo escribió una maestra, ahora no recuerdo el nombre. El mensaje es muy claro, habla del valor de los estudios, del esfuerzo que supone estudiar, pero también de sus gratificaciones y de la distancia que hay entre emprender dicha tarea con una actitud positiva y entusiasta a otra de dejadez y desdén. Es muy apropiado para leerlo y comentarlo al iniciar el curso, al empezar una materia o en cualquier otro momento en que se quiera reforzar el sentido y finalidad de los estudios. También puede aplicarse, supongo, a otras tareas de la vida. Posiblemente lo leamos y comentemos el primer día de clase de Historia de la Filosofía Moderna.