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Catequesis de Jueves Santo, día del amor fraterno

27776-jesus_lavadopies Objetivo: Descubrir que Jesús tiene un deseo para nosotros que nos lo expresó en el mandamiento de amarnos unos a otros, para que podamos ponerlo por obra en las pequeñas cosas de cada día. Texto de iluminación: Juan 13,34

El día Jueves Santo celebramos tres cosas muy importantes: la institución de la Eucaristía, la institución del Sacramento del Orden Sagrado y el día del Amor Fraterno.

La noche de la Última Cena antes de que Jesús entregara su vida en la cruz, celebró una cena con sus discípulos, en la cual nos dejó un maravilloso regalo: su Cuerpo y su Sangre. Mientras estaba con ellos dijo las siguientes palabras: Tomad y comed éste es mi Cuerpo, Tomad y bebed esta es mi Sangre… hagan esto en conmemoración mía.

En la Eucaristía Jesús se entrega todo entero, por amor y cumple su promesa de estar con nosotros hasta el fin de los tiempos, pero para llevarlo a cabo quiere valerse de la ayuda de los hombres, es por eso que instituye el Sacramento del Orden Sagrado, por medio del cual, los sacerdotes respondiendo al llamado de Dios, son consagrados por El, para continuar su obra y sobre todo para hacer presente por la acción del Espíritu Santo, a Jesús en medio nuestro.

Ahora vamos a detenernos especialmente en un gesto muy importante que realizó Jesús en esa cena. El Evangelio de San Juan nos lo cuenta: “Jesús se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura”. (Juan 13,4-5)

Jesús en este pasaje del Evangelio nos enseña a servir con humildad y de corazón a los demás. Este es el mejor camino para seguir a Jesús y para demostrar nuestra fe en Él. Debemos procurar esta actitud para nuestra vida de todos los días. Vivir como servidores unos de otros, entregando nuestro amor a todos, siendo solidarios con quienes nos necesitan, brindando una sonrisa, diciendo palabras amables, estando pendiente de las necesidades de las personas que viven con nosotros, etc. Aún cuando no tenemos ganas, cuando preferiríamos hacer otra cosa, recordando que Jesús con su ejemplo nos mostró el camino del amor.

Esa misma noche Jesús nos dejó una tarea que está relacionada con el gesto anterior. Él dijo a sus discípulos: “Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”. (Juan 13,34)

Con esta frase Jesús nos enseña el mandamiento más grande, nos enseña a amar como El nos ama, hasta el extremo, y como nos lo demostró entregándonos su Cuerpo y Sangre en la Eucaristía. El es nuestro modelo, toda la vida de Jesús nos habla del amor y en el Evangelio podemos encontrarlo curando a los enfermos, comiendo con los pecadores, enseñando, dando de comer a la multitud, abrazando a los niños, hablando con sus discípulos, perdonando a quienes le negaron como Pedro, y le traicionaron como Judas Iscariote,etc.

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