PadreTeo


¿Por qué yo no reproduciré las viñetas de Charlie Hebdo?

(Para no confundir asuntos como respeto, libertad de expresión… me parece imprescindible y memorable este artículo de Luis del Pino del 10.01.2015 aparecido en su blog. )

Ayer por la tarde terminaban las 56 horas de terror que han conmocionado a Francia y a todo el mundo occidental, tras el ataque terrorista a la sede de la Manosrevista satírica Charlie Hebdo que publicara en su día las caricaturas de Mahoma.

El episodio terminaba con la muerte de los tres terroristas localizados hasta el momento, en el asalto que las fuerzas especiales francesas realizaron a los dos lugares donde mantenían rehenes.

Yo no deseo la muerte a nadie, pero desde luego tampoco voy a ser yo quien derrame una lágrima por los terroristas fallecidos. En todo caso, lamentaré que no murieran antes de llevarse por delante a los 12 empleados de Charlie Hebdo y a 4 rehenes de un supermercado judío, víctimas inocentes del fanatismo de esos canallas.

Dicho esto, permítanme que deje claro que no me siento para nada identificado con muchas de las reacciones que estoy viendo al atentado contra Charlie Hebdo, reacciones que me parecen irracionales e inhumanas.

Me refiero, en concreto, al hecho de que mucha gente ha calificado el atentado contra Charlie Hebdo como un ataque a la libertad de expresión, y ha abogado por reproducir las viñetas anti-musulmanas de Charlie Hebdo, como manera de responder al ataque terrorista.

Me parece una auténtica barbaridad. Ni el atentado contra Charlie Hebdo es un ataque a la libertad de expresión, ni las viñetas anti-musulmanas de Charlie Hebdo eran otra cosa que basura islamófoba.

Dado lo reciente de los acontecimientos, permítanme hacer un paralelismo para quitar carga emocional a las explicaciones: vamos a olvidarnos de Charlie Hebdo y vamos a suponer que hubiera en Francia una revista que se dedicara, un día sí y otro también, a hacer chistes sobre homosexuales. Pero no chistes cualesquiera, sino viñetas extraordinariamente ofensivas en las que un día se presentara a todos los homosexuales como pederastas peligrosos, y al día siguiente se los ridiculizara de manera humillante y al otro se carcajearan del asesinato de una pareja de homosexuales a manos de una banda neonazi.

¿Sería admisible semejante revista? A mi juicio, no. De ninguna manera. La libertad de expresión no incluye el derecho a incitar al odio contra los homosexuales, ni a hacer escarnio público de ellos, ni a celebrar con chistes el asesinato de los mismos.

Imaginen ahora que algún grupo extremista atentara contra esa publicación que incita al odio contra los homosexuales y que, como resultado del ataque, murieran varios trabajadores de esa revista.

Independientemente de lo hiriente o despreciable que fuera la revista, ese ataque sería un ataque terrorista injustificable, y los perpetradores deberían ser perseguidos y castigados con la máxima dureza posible, como asesinos que son.

Pero el ataque contra esa revista anti-homosexuales no podría nunca ser calificado como un ataque contra la libertad de expresión, porque la libertad de expresión no incluye, no puede incluir, la incitación al odio, ni la sistemática humillación de ningún grupo humano, ni mucho menos la defensa o trivialización de la violencia contra personas. Se trataría de un asesinato despreciable e inhumano, de un ataque terrorista, de un crimen ideológico… lo que ustedes quieran, pero no de un ataque a la libertad de expresión.

Y por supuesto, lo que resultaría totalmente inadmisible es que nadie iniciara una campaña pidiendo que, como respuesta al atentado, todos nos hiciéramos eco de esas viñetas que incitan al odio contra los homosexuales o que los humillan. A nadie en su sano juicio se le ocurriría pedir semejante cosa, ni reproducir las viñetas, ¿verdad?

Bien, pues hecho el paralelismo, volvamos al caso de Charlie Hebdo. Cuando se dice que Charlie Hebdo publicaba viñetas satíricas, se está edulcorando la realidad. Lo que Charlie Hebdo publicaba era, en muchas ocasiones, basura xenófoba.

Déjenme que les ponga un ejemplo bien palmario: el 3 de julio de 2013, el gobierno militar egipcio dispersaba a tiros en El Cairo una manifestación de partidarios del depuesto presidente Morsi. Fueron asesinados a balazos 149 manifestantes; otros 403 resultaron heridos. ¿Qué hizo la revista Charlie Hebdo? Pues publicar a la semana siguiente una portada asquerosa, en la que se ve a un musulmán sosteniendo un Corán, que cae acribillado por las balas mientras exclama: "¡El Corán es una mierda! ¡No detiene las balas!".

Eso no es humor. Eso no es libertad de expresión. Hace falta ser muy mala persona para reírse de esa manera del asesinato a sangre fría de 149 personas a manos de una infecta dictadura militar. Pónganse Vds en la piel de las familias de esos asesinados y díganme: ¿qué sentirían Vds. al ver esa portada de Charlie Hebdo una semana después de perder a sus seres queridos?

Y ahora, respóndanme a esta pregunta: ¿cómo puede alguien pedirme que, en respuesta al ataque terrorista contra Charlie Hebdo, yo reproduzca una portada como esa, riéndome de la muerte de seres humanos? De ninguna manera puedo hacer eso.

Y no se trata de un chiste aislado de Charlie Hebdo. Publicar viñetas en donde aparece la cara de Mahoma con una bomba como turbante no es otra cosa que llamar terroristas a todos los musulmanes, es decir, incitar al odio contra el musulmán por el simple hecho de serlo. Y pintar chistes burdos y ofensivos donde a los musulmanes se los presenta sistemáticamente como incultos, violentos y fanáticos, es humillar de manera gratuita a todo un colectivo.

La libertad de expresión no lo ampara todo. Yo no puedo insultar en antena a mi vecino porque me dé la gana, porque sería un delito de injurias; yo no puedo imputar a nadie hechos delictivos o deshonrosos que no sean ciertos, porque sería un delito de calumnias; yo no puedo humillar o predicar odio contra ningún grupo humano por cuestiones de raza, sexo o religión, porque estaría vulnerando los derechos constitucionales de otros.

Defecar en las tumbas de un cementerio judío o hacer chistes sobre las cámaras de gas no es libertad de expresión, sino una ofensa gratuita que ataca la libertad religiosa de los judíos.

Desnudarse delante del altar de una iglesia mientras se celebra una misa o hacer viñetas obscenas sobre la Virgen María no es libertad de expresión, sino una ofensa gratuita que ataca la libertad religiosa de los católicos.

Y, de la misma manera, pintar un cerdo en la pared de una mezquita o publicar chistes riéndote de las creencias de 149 manifestantes asesinados en Egipto no es libertad de expresión, sino una ofensa gratuita que ataca la libertad religiosa de los musulmanes.

Así que, por favor, no mezclemos temas. Como decía al principio, el ataque terrorista contra Charlie Hebdo es una canallada infame, y no seré yo quien llore la muerte de los terroristas que la perpetraron.

Pero la libertad de expresión es otra cosa: libertad de expresión es poder decir lo que pienso… y respetar también lo que piensen los demás, sean éstos ateos, judíos, cristianos… o musulmanes.

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