PadreTeo


Crónica del viaje del Papa a Benín

Posted in Actualidad,Buenas Noticias,Pastoral por padreteo en 24 noviembre, 2011
Tags: , , ,

(Tomado de Ecclesia.net)

jueves, 24 de noviembre de 2011

Benedicto XVI viaja a Benín y desde Benín a la esperanza y a la solidaridad con el continente africano, magnífica reserva espiritual y humana que es preciso cultivar y fomentar

benin27La entrega y publicación del correspondiente documento papal tras la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, celebrado en Roma en octubre de 2009, fue el argumento principal de la visita apostólica de Benedicto XVI al pequeño país de Benín, situado en el Golfo de Guinea. Este viaje papal se justificaba además por estas otras razones: los 150 años de su evangelización iniciada en 1861 por misioneros de la Sociedad Africana de Misiones, su creciente presencia católica (el 34% de la población beninesa: casi tres millones de personas de los cerca de ocho millones de habitantes del país), su situación social y política de paz interna y externa, su vivencia armoniosa del pluralismo religioso y la memoria del cardenal Bernardin Gantin (1922-2008), estrecho colaborador de los Papas Pablo VI y Juan Pablo II y amigo y compañero personal de Benedicto XVI, quien definió a este egregio hijo de Benín como persona y pastor humilde, equilibrado, prudente y magnánimo.

Culminación del II Sínodo especial para África

“La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, la justicia y la paz”. “Vosotros sois la luz del mundo…Vosotros sois la sal de la tierra” (Mt 5, 13.14) fue el lema de la II Asamblea especial para África del Sínodo de los Obispos, que tuvo lugar en Roma del 4 al 25 de octubre de 2009.

Medio año antes, concretamente el 19 de marzo de Yaoundé, capital de Camerún, el Papa Benedicto XVI hizo entrega a la Iglesia católica africana del “instrumentum laboris” de la asamblea sinodal. Los padres sinodales concluyeron sus trabajos con la presentación al Papa de 54 proposiciones.

Y ahora, este mismo Sínodo hizo regresar al Papa Benedicto XVI a África. Las aludidas proposiciones de los padre sinodales, los quehaceres en el aula sinodal y los trabajos previos, más la reflexión del Santo Padre y las orientaciones de la secretaría general del Sínodo de los Obispos y de su específico consejo postsinodal, se han de concretar ahora en un documento pontificio de gran relieve: la exhortación apostólica postsinodal que Benedicto XVI firmó el sábado 19 de noviembre en la catedral de Ouidah y entregó al episcopado africana el día siguiente, domingo 20, en Cotonou.

Un esquema implantado ya por Juan Pablo II

Este esquema, esta dinámica de presentar un sínodo territorial en algún país del territorio en cuestión y clausurarlo con la entrega de la correspondiente exhortación apostólica, fue ya iniciativa del Papa Juan Pablo II, quien, convocó y presidió la I Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos en abril de 1994 y quien publicó el documento pontificio correspondiente –Ecclesia in Africa– el 14 de septiembre de 1995 con presentación entre tres países africanos: Camerún, Sudáfrica y Kenia. El anuncio del Sínodo lo efectuó Juan Pablo II en el transcurso de su visita apostólica, del 3 al 10 de febrero de 1993, a Benín, Uganda y Sudán.

150 años de cristianismo en Benín

Benedicto XVI viajó también a Benín para rendir homenaje y sumarse a las celebraciones del 150 aniversario de la evangelización del país. Fueron los padres de la Sociedad de Misiones Africanas (SMA) los evangelizadores de este país, que ahora ha celebrado esta efeméride durante año y medio: del 18 de abril de 2010 en Agoué –una de las primeras localidades a la que llegaron los misioneros- al 21 de agosto de 2011 con una peregrinación mariana a Dassa-Zoumé, más el colofón ahora de la visita papal.

El tema del año jubilar ha sido “Cristiano, testimonia tu esperanza”. Los obispos benineses decidieron un año celebrativo para resaltar la importancia de que la Iglesia de Benín se haga responsable de su propio desarrollo y sea siempre una Iglesia misionera. Asimismo se ha trabajado en la solidaridad promoviendo el desplazamiento de sacerdotes desde el sur -la costa- de Benín hacia el norte, donde las condiciones ambientales son más difíciles y hay mayor pobreza.

La religión más importante en Benín es el animismo y los cultos tradicionales africanos (50%).

La Sociedad de Misiones Africanas fue fundada por el obispo francés monseñor Marion de Bresillac, en diciembre de 1856, quien, tras trabajar once años en India, marchó a África y fue nombrado vicario apostólico de Sierra Leona, en cuya capital, Freetown, falleció en 1859, a los 45 años. En 1861, la SMA envió un equipo de misioneros a Benín, entre los que iba el misionero español el padre Francisco Fernández, de origen gallego.

En Benín hay un 34% de católicos

El 34% de la población beninesa (son 8.779.000 habitantes) son católicos, esto es, 2.984.000. Hay diez circunscripciones eclesiásticas, 338 parroquias y otros 801 centros pastorales.

Los agentes pastorales son: 11 obispos, 684 sacerdotes diocesanos, 127 religiosos sacerdotes, 139 religiosos no sacerdotes, 1.247 religiosas, 30 miembros laicos de institutos seculares, 19 misioneros laicos y 11.251 catequistas. A ellos hay que sumar 308 seminaristas menores y 497 seminaristas mayores.

La Iglesia católica en Benín sirve 165 escuelas maternales y primarias, 50 escuelas medias y secundarias y 2 escuelas superiores y universitarias, con alumnado, respectivamente, de 31.899, 24.598 y 1.274 alumnos.

Asimismo, la Iglesia dispone de 12 hospitales, 64 ambulatorios, 3 leproserías, 7 casas para ancianos, 41 orfanatos, 3 centros familiares y de protección de la vida, 17 centros de educación especial y de reeducación y otras 3 instituciones sociocaritativas.

Pinceladas sobre la historia y sociedad de Benín

La República de Benín es un país de África occidental, bañado en el sur, en el Golfo de Guinea, por el Océano Atlántico, que limita al oeste con Togo y Burkina Faso, al este con Nigeria y al norte con Níger. Antigua colonia francesa –el francés es, aparte de varios dialectos locales (fon, fulani, mine, yoruba y massi), la lengua oficial del país-, logró la independencia en 1960. La República de Benín es el resultado artificial de la expansión colonial francesa, que unió los antiguos reinos del pueblo fon (Dahomey y Porto-Novo) con numerosos pueblos del interior, formando la colonia de Dahomey.

La extensión de Benín es de 112.622 kilómetros cuadrados, lo que le convierte en el 101 país más grande del mundo. Su población ronda los nueve millones de habitantes, el 94 país más poblado del mundo y el 131 en producto interior bruto (12.715 millones de dólares en total y una renta per cápita de 1.510 dólares). Recordemos que en el mundo hay unos 195 estados independientes. Benín es, pues, un país muy pobre y uno de los endeudados del mundo

Porto-Novo es la capital oficial, si bien Cotonou es la capital administrativa y efectiva del país. Tras algunos años de marxismo y de vaivenes e inestabilidades políticas y sociales, en la actualidad Benín y desde 1989 es una república pluripartidista y un estado democrático, presente en la ONU y en UA (Unión Africana). Desde las elecciones presidenciales de 2006, Yayi Boni es presidente del país. Las elecciones legislativas de 2007 fueron ganadas por las Fuerzas Cauris para un Benín emergente, partido que apoya al presidente Boni.

Con autoridades, sacerdotes y fieles

A las 15 horas del viernes 18 de noviembre Benedicto XVI pisaba, por tercera vez en su pontificado tierra de un país africano. En marzo de 2009 hizo lo propio en Camerún y Angola, precisamente para presentar el segundo Sínodo para África, Sínodo que ahora culminaba con la presentación de la exhortación apostólica postsinodal Africae munus (El compromiso de África).

La primera etapa beninesa de Benedicto XVI (la tercera de un Papa tras los viajes de Juan Pablo II a este país en 1982 y en 1993) fue, pues, vespertina y con tan solo, por razones obvias, dos actos. El primero fue la ceremonia oficial –y bien vistosa y entusiasta- de bienvenida en el aeropuerto de Cotonou, precisamente dedicado al cardenal Gantin. En su discurso, el Santo Padre habló de la necesidad de asumir la modernidad desde la fidelidad a la identidad y a la tradición. Después, Benedicto XVI visitó la catedral de Cotonou, dedicada a la Nuestra Señora de la Misericordia y habló precisamente de lo que es la misericordia de Dios.

El sábado 19, después de efectuar la visita de cortesía al presidente de Benín y pronunciar el discurso más largo y quizás más interesante del viaje, el Papa se desplazó en automóvil hasta la localidad de Ouidah, a unos 40 kilómetros de Cotonou, hasta el seminario de Saint Gall, donde estudian actualmente 140 candidatos al sacerdocio, de Benín y Togo, siendo acogido por el rector, a su entrada en la capilla dedicada a Santa Teresa de Lisieux, patrona de las misiones. El Papa se recogió en oración ante las tumbas de Louis Parisot, vicario apostólico de Dahomey (la actual Benín), de 1935 a 1955 y primer arzobispo de Cotonou (de 1955 a 1960), y del cardenal Bernardin Gantin, que fue arzobispo de Cotonou de 1960 a 1971 y desde 1971 a 2002 sirvió a la Santa Sede en relevantes cargos curiales, entre otros como prefecto de la Congregación de Obispos y decano del Colegio Cardenalicio. Durante el acto, estaban presentes en la capilla algunos sacerdotes y religiosos ancianos o enfermos y un pequeño grupo de enfermos de lepra. Igualmente presente el presidente de la Fundación Bernardin Gantin, quien entregó al Papa una copia de los estatutos de dicha fundación.

Tras la visita a la tumba del cardenal desaparecido, Benedicto XVI se desplazó al seminario, en cuyo patio se había instalado un podio, y donde mantuvo un encuentro con los sacerdotes, seminaristas, religiosos y fieles laicos de Benín. El Papa recordó la promoción de la reconciliación, la justicia y la paz son compromisos propios de los sacerdotes y religiosos y religiosas, llamados a ser «hombres de comunión». Un compromiso que compete igualmente a los fieles laicos. El Papa exaltó igualmente los valores de la castidad, la pobreza y la obediencia en la vida religiosa.

Con los niños, con el futuro

Sin duda, el acto más original del programa del Papa en Benín fue su encuentro con un grupo de niños de Benín, a los que dirigió su palabra, después de escuchar el saludo de dos de ellos.

Fue en la parroquia de Santa Rita, en Ouidah, el sábado 19, junto a la cual las hermanas Misioneras de la Caridad de la beata madre Teresa de Calcuta regentan un hogar infantil, «Paz y Alegría», en el que cuidan a varias decenas de niños abandonados, enfermos y desnutridos.

El Papa fue acogido en la capilla del Hogar por unos 800 niños y sus acompañantes, con cantos y danzas. El encuentro comenzó con la adoración del Santísimo Sacramento, el saludo del obispo de Porto Novo (la capital política del país), René Marie Ehouzou. Dos niños leyeron unas palabras dirigidas al Papa, en las que destacaron que es la primera vez que el obispo de Roma concede una audiencia pública a los niños de corta edad. La niña Aicha Hounsounou le dio las gracias por ello, «en nombre de todos los niños de Benín, así como de los niños soldados, los niños explotados a fines económicos, los niños hambrientos, maltratados, enfermos, huérfanos, rechazados, eliminados». Igualmente expresó el agradecimiento de los niños por el cuidado que les dispensa la Iglesia, en salud y educación, y le ofreció al Papa lo único que tienen: «nuestras oraciones de niños, a través de las cuales pedimos a Dios que os dé fuerza cada día en vuestro ministerio de Pastor universal».

Benedicto XVI los saludó con una amable sonrisa, y les habló en francés, sobre el sentido de la comunión, que algunos ya han recibido y que otros se preparan para recibirla. «Queridos niños, no dudéis en hablar de Jesús a los demás. Es un tesoro que hay que saber compartir con generosidad». En medio de su alocución, el Papa extrajo de su bolsillo una rosario y manifestó a los niños: «mirad, saco un rosario de mi bolsillo tal vez ya sabéis rezar esta oración; si no es así, pedid a vuestros padres que os enseñen». Benedicto XVI les anunció que al final del encuentro cada uno de ellos recibiría una corona de rosario, y les aconsejó que«cuando lo tengáis en vuestras manos podréis rezar por todas las intenciones importantes». Finalmente, el Papa invitó a los niños a rezar un Ave María «por los niños de todo el mundo, especialmente los que sufren a causa de la guerra, la enfermedad y el hambre».

La misa dominical y tan festiva

Todos los hombres, pero especialmente los cristianos serán «juzgados» por su comportamiento frente a los más desvalidos y marginados de la sociedad, entre ellos los extranjeros. Lo ha recalcado Benedicto XVI en el curso de la eucaristía concelebrada con 200 cardenales, arzobispos y obispos, y más de un millar de sacerdotes, el domingo 20 de noviembre, en el «Estadio de la Amistad»de Cotonou. Ese domingo era la fiesta de Cristo Rey.

El estadio, inaugurado en 1985, como campo de fútbol y habilitado para la práctica de otros deportes, ha sido adaptado, en los últimos meses, para dar mayor seguridad y capacidad de cara a la misa de este domingo, Su capacidad normal es de unos 35.000 espectadores, sólo en las gradas. Otros miles ocuparon el césped del estadio.

En el curso de la misa se hicieron patente la complicidad de los fieles africanos para expresar sus sentimientos mediante el canto y la danza, pero al mismo tiempo su capacidad para recogerse, en el más profundo silencio, en los momentos de reflexión, después de la homilía, o de la comunión. También quedó patente la multiplicidad étnica de la población de Benín. Durante la ceremonia, las partes comunes se pronunciaron en latín. La gran mayoría de los fieles cantó, en latín, el gloria o el credo. Las lecturas y oraciones se leyeron en francés, lengua que habla la mayoría de la población, y en cuatro lenguas autóctonas: mina, yoruba, dendi y fon, además de inglés y portugués.

En su homilía, leída en francés, con párrafos finales en inglés y portugués (acudieron fieles de países vecinos como Nigeria, Burkina Faso, Ghana, Togo, Níger y otros), el Papa subrayó que Jesús «ha querido asumir el rostro de cuantos tienen hambre y sed, de los extranjeros, de cuantos están desnudos, enfermos o prisioneros, en suma de todas las personas que sufren o son marginadas». El comportamiento que nosotros tengamos frente a ellos –añadió el Obispo de Roma– será, pues, considerado, como «el comportamiento que habremos tenido con Jesús mismo». Y no veamos en esto –puntualizó el Papa– «una simple fórmula literaria, una simple imagen».

«Aún hoy, como hace dos mil años, comentó el Pontífice, tantos lazos con el mundo viejo, tantos miedos nos tienen prisioneros y nos impiden vivir libres y alegres» y «habituados a ver los signos de la realidad en el éxito, el poder, o el dinero, sentimos dificultad para aceptar» un rey como Jesús, un «rey que se hace siervo de los más pequeños, los más humildes, un rey cuyo trono es la cruz».

El Papa se dirigió también a los enfermos de sida, una de las pandemias citadas en su exhortación apostólica, en la que ha pedido para tratamientos gratuitos para todos los enfermos, recordando que merecen «respeto y amor».

«Quisiera dirigirme afectuosamente –dijo el Papa– a todas las personas que sufren, a los enfermos, y a cuantos han sido golpeados por el Sida u otras enfermedades, a todos los olvidados de la sociedad: «¡Tened ánimo! Todo enfermo, todo pobre–agregó– merece nuestro respeto y nuestro amor».

Actos finales

Al término de la misa, y antes del rezo del ángelus, el Papa entregó el texto de la exhortación apostólica a los presidentes de las conferencias episcopales africanas y patriarcas de la Iglesias orientales católicas. Antes de la entrega, el Pontífice pronunció unas palabras en las que explicó que «tras la entrega del documento comienzan las fases locales de asimilación y de aplicación de los contenidos teológicos, eclesiológicos, espirituales y pastorales de esta Exhortación. Es un texto que pretende promover, fomentar y consolidar las diversas iniciativas locales ya existentes. Y desea también inspirar oras nuevas para la Iglesia católica en África».

El domingo por la tarde, el Papa se despedía del Benín, y de África, mostrando su estima y afecto por el continente africano, «convencido de que es una tierra de esperanza». «Aquí se encuentran valores auténticos, capaces de aleccionar a todo el mundo, y que reclaman ser extendidos con la ayuda de Dios y la determinación de los africanos». A ello puede contribuir la exhortación apostólica, «pues abre perspectivas pastorales y suscitará interesantes iniciativas». Volvió a recordar al cardenal Gantin, «cuyo prestigio ha sido reconocido hasta el punto de que este aeropuerto lleva su nombre», y elogió el buen entendimiento de la Iglesia y el Estado de Benín y el hecho de vivir «juntos fraternalmente, pese a las legítimas diferencias, lo cual no es una utopía» y expresó su deseo de que los africanos «vivan reconciliados en la paz y la justicia».

(Jesús de las Heras Muela  con la colaboración de Miguel Ángel Agea)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: